El toque picante de la mostaza proviene de una reacción química
Las pequeñas semillas de mostaza liberan una potente pasta picante al triturarse. Esto se debe a una reacción química. Ha dado sabor a comidas durante milenios, desde la época romana hasta los diversos condimentos actuales.
Las semillas de mostaza, de plantas Brassica, se transforman en una pasta picante. Esta pasta realza el sabor de platos en todo el mundo. Al triturarlas, las enzimas de estas pequeñas semillas reaccionan. Liberan isotiocianato de alilo, el químico detrás del picor característico de la mostaza. Este proceso antiguo data de hace más de 2.000 años, desde la época romana. Implica remojar, moler y mezclar las semillas con líquidos como vinagre. Así se crean diversos condimentos, desde la mostaza amarilla americana suave hasta la robusta de Dijon. Esta simple alquimia convierte una semilla aparentemente insípida en un alimento básico versátil. Mejora innumerables comidas e incluso ofrece beneficios para la salud.