La cáscara de calabaza conserva los alimentos mejor que el plástico
Las cáscaras de calabaza pueden convertirse en nanopartículas de carbono que bloquean la luz ultravioleta y las bacterias, superando al plástico convencional en la conservación de alimentos.
La piel exterior de la calabaza representa aproximadamente el diez por ciento de su peso total y suele desecharse como residuo agrícola. Sin embargo, estas cáscaras contienen compuestos orgánicos que pueden transformarse en puntos cuánticos de carbono. Se trata de nanopartículas que miden apenas diez nanómetros de diámetro.