Las bayas de enebro dan a la ginebra su sabor distintivo a pino
Las bayas de enebro, conos resistentes de un arbusto robusto, infunden a la ginebra su sabor distintivo a pino. Transforman un licor simple en un elemento básico global de cócteles.
Las bayas de enebro son el secreto del sabor distintivo a pino de la ginebra. Evocan un aroma fresco a bosque. No son bayas verdaderas, sino pequeños conos azul-negros. Provienen del arbusto Juniperus communis. Se han usado por siglos para dar sabor a licores. Sus robustos aceites esenciales, como el pineno, prosperan en ambientes hostiles. Son responsables de ese aroma clásico.
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