El kétchup espesa naturalmente por la pectina del tomate
El espesor icónico del kétchup viene de la pectina. Esta fibra natural del tomate transforma la fruta jugosa en una salsa adherente. No necesita aditivos artificiales. Es un truco inteligente de la bioquímica vegetal.
La textura espesa del kétchup proviene de la pectina. Esta es una fibra natural en los tomates. Al cocinar los tomates, el calor libera la pectina. Esta forma una red gelatinosa con azúcares y ácidos. Esta bioquímica vegetal inteligente crea la consistencia perfecta. Es vertible pero pegajosa, sin espesantes artificiales. Es un proceso refinado durante siglos.