El cuerpo humano puede reciclar sus propias proteínas para obtener energía
Cuando el estómago se vacía, el hígado agota sus reservas de azúcar en solo veinticuatro horas, obligando al cuerpo a consumir sus propios tejidos para obtener combustible.
Tras tres días sin comer, el cuerpo humano realiza un cambio metabólico radical para proteger sus órganos vitales. El cerebro suele exigir un flujo constante de glucosa. Sin embargo, acaba aprendiendo a funcionar con cetonas, un combustible especial creado al descomponer la grasa corporal.
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