La sal conserva la carne al secarla
La sal conserva la carne deshidratándola por ósmosis. Crea un ambiente demasiado seco para las bacterias. Este método se usó durante milenios antes de la refrigeración.
Durante miles de años, la sal ha conservado la carne. Lo hace extrayendo la humedad mediante ósmosis. Al aplicar sal, se crea un ambiente salado fuera de las células de la carne. Esto extrae el agua y la deshidrata. Así se reduce drásticamente el agua que las bacterias necesitan para crecer, evitando el deterioro.