El folclore antiguo ayuda a los científicos a mapear riesgos sísmicos
Siglos antes de los sismógrafos, los poetas otomanos usaban complejos acertijos de palabras y versos rítmicos para registrar fechas y lugares exactos de terremotos devastadores.
En el mundo otomano, la reacción de un poeta ante un desastre era mucho más que arte; era un registro de supervivencia. Tras un gran terremoto, los escritores componían cronogramas. Estos eran poemas donde los valores numéricos de las letras árabes en el último verso sumaban el año exacto del evento.