Los lazos comunitarios fuertes ofrecen un escudo biológico contra las enfermedades mentales
Las conexiones sociales profundas actúan como un escudo fisiológico. Estas reducen el cortisol y regulan el sistema nervioso para proteger al cerebro de la depresión y la ansiedad.
Contar con sistemas de apoyo social sólidos reduce el riesgo de sufrir trastornos mentales. Esto ocurre porque el apoyo altera nuestra química interna. Al sentirnos conectados, el cuerpo produce más oxitocina. Esta hormona suprime activamente el cortisol, que es la hormona del estrés.
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