Epicuro encontró la felicidad en placeres simples
El filósofo griego Epicuro argumentó que la felicidad genuina proviene de placeres modestos. Estos incluyen la amistad y la tranquilidad, no las búsquedas extravagantes. Esto ofrece un antídoto atemporal al consumismo.
El filósofo griego Epicuro, alrededor del 341 a. C., enseñó que la verdadera felicidad proviene de placeres simples. No la encontró en la indulgencia excesiva. Él creía que el bien supremo era un estado de serena tranquilidad (ataraxia). También era la ausencia de dolor (aponia).