Los barcos de carga transportan miles de millones de polizones en sus entrañas
Cada dos semanas, los grandes buques trasladan agua suficiente para llenar veinte mil piscinas olímpicas. Esto convierte sus cascos en naves de alta velocidad para depredadores microscópicos y larvas invasoras.
Para mantener la estabilidad en alta mar, un solo carguero bombea más de 50.000 toneladas de agua marina en sus tanques de lastre. Esta agua actúa como un gigantesco acuario involuntario. Antes de zarpar, captura miles de millones de bacterias, larvas y organismos de plancton.