Los arbotantes permitieron a las catedrales elevarse
Los arbotantes fueron una maravilla de la ingeniería medieval. Permitieron a las catedrales góticas alcanzar alturas increíbles. Llenaron los espacios sagrados con el brillo etéreo de las vidrieras.
Las catedrales góticas, que aparecieron en la Francia del siglo XII, usaron arbotantes. Eran ingeniosos soportes externos. Estas estructuras arqueadas transferían el peso de los techos abovedados hacia afuera. Así, liberaban las paredes interiores de cargas pesadas. Esta innovación permitió construir muros altos y grandes vidrieras. Las catedrales se llenaron de luz colorida, simbolizando la iluminación divina.
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