Las langostas olfatean la comida con pequeñas antenas
Las langostas usan pequeñas anténulas como narices submarinas. Detectan olores químicos débiles. Así crean un mapa detallado de su entorno. Esto les permite cazar eficientemente en las profundidades del océano.
Las langostas navegan su turbio mundo submarino. Usan sus anténulas, pequeñas antenas en sus cabezas. Estas detectan químicos en el agua. Estos notables órganos sensoriales están cubiertos de miles de estructuras parecidas a pelos. Se llaman estetascos y actúan como narices supersensibles.
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