La Europa medieval creía que la vida surgía de la nada
Los europeos medievales creían que la vida podía surgir espontáneamente de materia no viva. Esta teoría moldeó su comprensión del mundo hasta que fue refutada en el siglo XIX.
Durante siglos, los europeos medievales, del siglo V al XV, aceptaron la generación espontánea. Esta idea decía que los seres vivos podían aparecer de materia no viva. Influenciados por pensadores como Aristóteles, creían que los gusanos surgían de la carne podrida. También pensaban que las moscas venían del barro o los ratones de trapos sucios. Sin microscopios, estas observaciones parecían probar que la vida podía simplemente emerger. Esta creencia llenó vacíos en la comprensión de la naturaleza. Impactó la medicina y la agricultura. No fue hasta los experimentos de Louis Pasteur en la década de 1860 que esta antigua idea fue finalmente refutada. Esto marcó el comienzo de la microbiología moderna.