Heces de ardilla antigua preservan ADN por 700,000 años
Los desechos congelados hallados en el permafrost del Yukón funcionan como cápsulas del tiempo genéticas, protegiendo información biológica mejor que los fósiles convencionales.
En la región del Yukón, famosa por su oro, mineros y paleontólogos han descubierto unas esferas peludas y congeladas que durante mucho tiempo fueron un misterio. Estos objetos son en realidad coprolitos, es decir, excrementos fosilizados de antiguas ardillas terrestres. Gracias a que quedaron enterrados en el permafrost, el ADN en su interior se ha mantenido intacto por 700,000 años, ofreciendo un mapa detallado de un mundo ya extinto.