La mente de los simios carece de la inteligencia social unificada de los humanos
Mientras que una persona que sabe leer rostros suele ser buena siguiendo miradas, un chimpancé brillante podría sentirse totalmente confundido ante un simple gesto de señalar.
Durante décadas se pensó que la estructura cognitiva de los grandes simios era un reflejo de la nuestra. En los seres humanos, la inteligencia se organiza en bloques: si alguien destaca en una tarea social, como interpretar una señal comunicativa, es probable que también sea hábil en otras, como seguir la mirada de alguien. Esta coherencia sugiere una inteligencia social unificada que nos permite desenvolvernos en dinámicas grupales complejas.