El golpe de calor grave puede filtrar toxinas al torrente sanguíneo
Cuando la refrigeración corporal falla, el organismo se sobrecalienta hasta el punto de dañar sus propias membranas celulares y comprometer la barrera intestinal.
Durante un esfuerzo intenso, los músculos se transforman en un horno biológico. Generan más de 1.000 vatios de calor, una potencia similar a la de un calefactor portátil. Para sobrevivir, el corazón bombea sangre con fuerza hacia la piel. Al mismo tiempo, las glándulas sudoríparas trabajan para liberar esta energía al aire.