El cartílago de la rodilla no puede sanar por sí solo
A diferencia de la piel o los huesos, el recubrimiento de las articulaciones carece de riego sanguíneo, por lo que una simple torcedura puede causar un daño permanente.
Un hueso roto puede soldarse en pocas semanas. Sin embargo, el tejido blanco y brillante conocido como cartílago articular permanece funcionalmente congelado en el tiempo. Al carecer de vasos sanguíneos y nervios, no puede solicitar los nutrientes ni las células necesarias para repararse. Una vez que aparece un desgarro, la articulación comienza un declive lento e irreversible hacia la artritis.