Dos tercios de las neuronas del pulpo están en sus tentáculos
Cada tentáculo puede tocar, saborear y decidir cazar de forma independiente. Funciona como una criatura semiautónoma que, en ocasiones, puede incluso contradecir las órdenes del cerebro central.
Cuando un pulpo explora una grieta, no siempre es su cerebro central el que dirige la búsqueda. De sus 500 millones de neuronas, unos 350 millones se encuentran fuera de la cabeza, integradas en el tejido de sus ocho brazos. Esta estructura distribuida permite que cada extremidad procese datos sensoriales y realice tareas motoras complejas por sí misma.