La Luna carece de la geología necesaria para borrar su propia historia
Sin viento ni agua que suavicen su superficie, la Luna actúa como un registro permanente de cada golpe cósmico recibido durante miles de millones de años.
La Luna es una cápsula del tiempo geológica porque carece del calor interno y la atmósfera necesarios para renovar su superficie. En la Tierra, la tectónica de placas y el clima borran las cicatrices de antiguos impactos de asteroides. En cambio, en el suelo lunar, una huella o un cráter pueden permanecer intactos durante eones. Recientemente, la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA identificó un nuevo cráter de 225 metros de ancho, un hallazgo posible gracias a la comparación de imágenes de alta resolución tomadas con años de diferencia.
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