El arte religioso con IA engaña al cerebro provocando asombro y asco
La inteligencia artificial se utiliza para mezclar iconos sagrados con rostros modernos. Esto desencadena una reacción biológica similar a la sensación física de encontrarse ante algo podrido o peligroso.
Varios artistas digitales utilizan modelos de difusión entrenados con miles de millones de imágenes. Fusionan el pan de oro de los iconos bizantinos con rostros fotorrealistas de políticos actuales. Esto crea un fenómeno psicológico llamado inversión semántica. El cerebro reconoce un símbolo sagrado, pero siente que el contexto es profundamente erróneo.
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