El escudo térmico de una nave moderna soporta temperaturas 100 veces mayores que un horno doméstico
La nave Orion atraviesa la atmósfera terrestre a once kilómetros por segundo. Su sistema de protección térmica sobrevive a temperaturas que derretirían casi cualquier metal.
La nave espacial Orion está construida para sobrevivir a una reentrada ardiente. Desciende a velocidades de 11 kilómetros por segundo. Esta caída genera una capa de plasma que alcanza los 5,000 grados Celsius. Esta temperatura es unas 100 veces más alta que la de un horno común. Para proteger a la tripulación, la cápsula usa un material llamado Avcoat. Este material se carboniza y se desprende lentamente para alejar el calor de la cabina.
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