Una prueba matemática demostró que las ecuaciones más complejas tienen soluciones limitadas
Un matemático alemán resolvió misterios antiguos al demostrar que ciertas curvas geométricas complejas tienen soluciones finitas. Esto finalizó una búsqueda de sesenta años en geometría aritmética.
En 1983, Gerd Faltings cambió nuestra visión de los números al probar la conjetura de Mordell. Él demostró que ciertas ecuaciones forman curvas con un 'género' mayor a uno. Estas curvas son geométricamente más complejas que una simple forma de dona. Faltings probó que estas ecuaciones poseen solo un número limitado de puntos racionales.
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