El equinoccio de primavera crea una grieta magnética que potencia las auroras boreales
Durante los equinoccios, el campo magnético terrestre se alinea con el viento solar. Esto crea grietas temporales que permiten la entrada de partículas cargadas, provocando auroras vibrantes en nuestra atmósfera.
El efecto Russell-McPherron explica por qué las auroras boreales aparecen casi el doble durante los equinoccios. En estas posiciones orbitales, los campos magnéticos del Sol y la Tierra pueden sincronizarse y anularse. Esta alineación abre un portal temporal que permite que la energía solar entre en nuestra magnetosfera.
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