La minería de carbón deja cicatrices duraderas en nuestro planeta
La minería de carbón devasta paisajes y contamina vías fluviales con químicos tóxicos. Crea un daño ambiental duradero. A veces, este daño puede revertirse con esfuerzos masivos de restauración.
La minería de carbón transforma drásticamente la superficie terrestre. También contamina las fuentes de agua. Deja paisajes dañados y ríos tóxicos por generaciones. La minería a cielo abierto, como la remoción de cimas de montañas en los Apalaches, destruye montañas para extraer carbón. Esto aniquila bosques y hábitats de vida silvestre. Más de 500 montañas en los Apalaches han sido fragmentadas desde los años 70, según informes ambientales.
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