La fauna de Chernóbil prospera en un mundo sin humanos
Tras el peor desastre nuclear del mundo, las poblaciones de lobos se han multiplicado por siete, demostrando que la presencia humana es más letal que la radiación.
Cuarenta años después de que el reactor de Chernóbil liberara cinco mil petabequereles de radiación, la zona de exclusión es hoy un edén accidental. Sin humanos que los cacen o pavimenten sus hábitats, grandes mamíferos como bisontes y linces han reclamado las ruinas.
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