Los órganos barrocos llenaban las catedrales de sonido
Los órganos de tubos barrocos fueron diseñados magistralmente. Proyectaban música potente y en capas por vastas catedrales. Sus sonidos eran audibles incluso desde las vigas más altas.
Durante la era barroca (1600-1750), los órganos de tubos se convirtieron en instrumentos monumentales. Esto ocurrió en las catedrales europeas. Constructores como Arp Schnitger diseñaron estos órganos. Tenían cientos o miles de tubos. Así llenaban espacios inmensos con música potente y en capas. La arquitectura de la catedral, con sus altas bóvedas, amplificaba el sonido. Esto hacía que la música del órgano fuera audible incluso en las vigas más altas. Esta mezcla de arte y ciencia acústica temprana permitió a compositores como Bach crear experiencias espirituales. Demostró el ingenio humano al aprovechar el sonido para el culto comunitario. Los órganos barrocos restaurados aún muestran este diseño duradero hoy en día.