Lluvia de diamantes en los gigantes gaseosos
La presión extrema y los rayos en Saturno y Júpiter convierten el metano en hollín de carbono. Este se endurece hasta formar diamantes que, al descender hacia el núcleo, se funden en lluvia líquida.
Las condiciones atmosféricas de Saturno y Júpiter provocan tormentas anuales de granizo de diamante que pesan miles de toneladas. El proceso comienza en la atmósfera superior, donde potentes rayos descomponen las moléculas de metano en hollín de carbono elemental. A medida que este carbono desciende hacia las profundidades, el calor y la presión lo transforman primero en grafito y luego en diamantes sólidos.
Hay más sobre esta historia — abre la app para seguir leyendo.