La oxitocina y los circuitos cerebrales diseñan biológicamente el amor
Aunque solemos describir el romance como un acto de libre albedrío, los patrones biológicos y los estilos de apego dictan gran parte de nuestras elecciones emocionales.
Cuando hablamos de amor, solemos usar un lenguaje de libertad, afirmando que elegimos a nuestra pareja o decidimos amarla. Sin embargo, el afecto humano es en gran medida el resultado de una ingeniería biológica. El sistema de recompensa del cerebro y la hormona oxitocina gobiernan estos sentimientos. Ambos crean un marco físico que guía nuestras respuestas emocionales mucho antes de que tomemos una decisión consciente.