Los alquimistas creían que la vida humana podía crecer en estiércol
Mucho antes de la biología moderna, pensadores como Paracelso sostenían que el esperma humano podía convertirse en un ser inteligente si se incubaba en el calor de desechos orgánicos.
Siglos antes del nacimiento de la genética moderna, la teoría dominante sobre la reproducción sostenía que el esperma paterno contenía la esencia completa del ser humano. Bajo esta visión, el útero era simplemente un recipiente cálido para el crecimiento. Los alquimistas medievales creían que este entorno podía replicarse mediante métodos artificiales.