Sensores acústicos detectan fugas de gas más rápido que los químicos
Mientras los sensores tradicionales esperan a que el gas llegue hasta ellos, las cámaras acústicas detectan el silbido ultrasónico de una fuga a 200 metros de distancia.
En entornos industriales de alto riesgo, como las fábricas de semiconductores, detectar una fuga de gas a tiempo marca la diferencia entre un incidente menor y una catástrofe. Los sistemas de seguridad tradicionales dependen de sensores de concentración que esperan a que las moléculas de gas lleguen físicamente al dispositivo. Este proceso suele retrasarse por los ventiladores que alejan el aire de los sensores, lo que puede demorar la identificación de una fuga varios minutos.