La policía identificó a un asesino en serie gracias a una caja de pizza
Tras más de una década de búsqueda, los investigadores lograron cerrar el caso del asesino de Gilgo Beach gracias al ADN recuperado de una comida desechada en Manhattan.
Durante más de diez años, la identidad del responsable de una serie de muertes en Long Island fue uno de los misterios más perturbadores de Nueva York. Entre 1993 y 2010, ocho mujeres fueron asesinadas y sus restos aparecieron dispersos en las remotas arenas de Gilgo Beach. Aunque en 2010 se hallaron varias víctimas a pocos metros de distancia, la investigación no avanzó hasta que las autoridades se centraron en un arquitecto local de Massapequa Park.