Los mapas climáticos globales podrían ignorar gran parte del tráfico urbano
Mientras los satélites vigilan desde las alturas, suelen ignorar las nubes de gas invisible que recorren las calles, dejando grandes vacíos en los registros del calentamiento global.
El dióxido de carbono es un fantasma en nuestra atmósfera. Al ser invisible e inodoro, rastrearlo se convierte en un ejercicio de conjeturas sofisticadas. La mayoría de los mapas climáticos dependen de datos satelitales. Sin embargo, una comparación reciente con registros detallados a nivel de suelo revela una desconexión asombrosa.