Los cuadros antiguos son más sensibles a la humedad que al calor
Los curadores de los museos tratan las pinturas como organismos vivos que respiran. Cuando el aire se vuelve demasiado húmedo o seco, las distintas capas de una obra maestra inician un lento y destructivo forcejeo.
Una pintura de los grandes maestros es un complejo entramado de materiales. Capas de madera o lienzo, pegamento, óleo y barniz se superponen entre sí. Cada estrato reacciona a la humedad a una velocidad distinta. Esto provoca que se expandan y contraigan de forma desigual ante cualquier cambio ambiental.