Un simple poste puede evitar el caos en una multitud
La colocación estratégica de obstáculos en centros de transporte evita que las personas se agrupen como arena en un reloj, transformando el caos en un flujo fluido y predecible.
En las arterias subterráneas de Tokio y Osaka, los pasajeros se desplazan con la precisión de un ballet coreografiado. Normalmente, una persona camina a un metro y medio por segundo. Sin embargo, en multitudes densas, el ritmo suele reducirse drásticamente debido a los empujones.