Los neumáticos de carreras se aferran al suelo con la fuerza de un piano
En el circuito turco de Istanbul Park, la célebre curva 8 somete a los pilotos a fuerzas tan intensas que deben apoyar el cuello contra la cabina para mantener la cabeza erguida.
Para trazar las cuatro curvas de la famosa curva 8 de Istanbul Park, un coche debe alcanzar los 300 kilómetros por hora. A esta velocidad, los alerones y el chasis funcionan como un avión invertido. La presión del aire empuja el vehículo contra el asfalto con una fuerza equivalente a un piano de 200 kilogramos.
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