Un diminuto chip de vidrio rastrea a ochenta millones de mascotas en Europa
Este sistema invisible de control fronterizo ha reducido la rabia en un noventa y nueve por ciento, sustituyendo los collares frágiles por un registro permanente de vacunación.
Bajo la piel de ochenta millones de mascotas europeas descansa un cilindro de vidrio no más grande que un grano de arroz. Estos microchips, que cumplen con los estándares ISO, funcionan como un cortafuegos biológico. Transmiten un código de quince dígitos en una frecuencia específica que vincula a cada perro o gato con su historial médico.
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