El halcón peregrino pica a velocidades que destrozarían pulmones humanos
Para sobrevivir a picados de 385 km/h, estas aves usan deflectores óseos en la nariz que evitan que la presión del aire dañe sus órganos internos.
Cuando un halcón peregrino divisa a su presa desde un kilómetro y medio de altura, pliega sus alas en forma de diamante. En este estado, el ave se convierte en un proyectil viviente que alcanza los 385 kilómetros por hora. A tal velocidad, la fuerza del aire al entrar en sus pulmones sería mortal.
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