Los misiles hipersónicos generan capas de plasma que ciegan los radares enemigos
Tecnología
A más de 6.400 kilómetros por hora, las moléculas de aire se rompen y envuelven al misil en un escudo fantasmagórico que absorbe las señales de radar.
Cuando un misil como el Iskander-K surca la atmósfera a seis veces la velocidad del sonido, no solo corta el aire, sino que lo transforma. La fricción genera un calor tan intenso que desprende los electrones de las moléculas de aire. Este proceso crea una fina capa de gas ionizado llamada 'vaina de plasma'.