La vida en comunidad puede disparar los niveles de oxitocina
Compartir hogar hace más que dividir el alquiler; altera la química cerebral al recrear la seguridad biológica de las tribus prehistóricas.
Vivir con otras personas se ha convertido en una ciencia exacta. Los espacios modernos de 'co-living' usan algoritmos para unir a compañeros de piso según casi 90 rasgos de personalidad. Esta precisión aporta beneficios que van mucho más allá de mantener la cocina limpia.
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