La mitad de los infartos repentinos afectan a personas sanas
Los test de colesterol convencionales suelen ignorar una proteína genética oculta. Esta sustancia actúa como un velcro biológico que atrapa residuos en las arterias, sin importar qué tan sano se coma.
En la década de 1980, investigadores en Helsinki quedaron desconcertados. Muchos hombres con niveles de colesterol perfectos morían de paros cardíacos repentinos. Finalmente, identificaron al culpable: la Lp(a).
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