Los centros de datos aprovechan vacíos legales para eludir leyes ambientales
Enormes centros de datos de IA queman gas natural a 1.370 grados centígrados, liberando toxinas invisibles en zonas residenciales mientras esquivan la supervisión que se exige a las plantas eléctricas tradicionales.
Para satisfacer la enorme demanda energética de la inteligencia artificial, las empresas tecnológicas instalan turbinas de gas poco eficientes. Estas máquinas rinden casi la mitad que una central eléctrica convencional. Instalaciones como el complejo Colossus de xAI utilizan estos equipos, clasificándolos técnicamente como generadores de emergencia.