Los perros bomberos detectan una gota de gasolina en un estadio
Los investigadores forenses aprovechan el olfato canino para identificar rastros microscópicos de combustible que resisten incluso a los incendios más devastadores.
Cuando el almacén de Kimberly-Clark se incendió, las llamas devoraron 110,000 metros cuadrados de papel. Esta superficie equivale a unos 25 campos de fútbol. En ruinas tan vastas, los investigadores humanos difícilmente logran hallar los patrones de vertido que delatan el uso de combustibles.
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