Los pilotos militares modernos usan la cafeína como combustible farmacológico esencial
La logística militar gestiona el estado de alerta como un recurso cuantificable. Suministran suficiente cafeína para energizar una ciudad mediana solo para mantener operativas a sus tripulaciones.
Cuando los pilotos emprenden misiones sin escalas de más de treinta horas, la mayor amenaza no es el fuego enemigo. El verdadero peligro es la acumulación de adenosina en el cerebro. Esta sustancia química funciona como un temporizador biológico del sueño. Se acumula cada minuto que estamos despiertos hasta que obliga a la mente a desconectarse.