El hormigón de Tokio retiene tanto calor que las flores brotan antes
Naturaleza
Antiguos diarios imperiales revelan que la isla de calor de Tokio actúa como una cúpula climática local, obligando a la naturaleza a acelerar su reloj biológico.
Los satélites modernos vigilan el cambio de las estaciones. Sin embargo, conocemos el calentamiento exacto de Tokio gracias a diarios imperiales que datan del año 794 d. C.