Los sensores infrarrojos pasivos pueden detectar el calor de un caza furtivo a ochenta kilómetros de distancia
Los sistemas pasivos de rastreo infrarrojo identifican aviones furtivos a ochenta kilómetros de distancia. Detectan la firma térmica de los motores en lugar de depender de los rebotes de radar.
Los sistemas de búsqueda y seguimiento por infrarrojos (IRST) eluden las tecnologías furtivas tradicionales. En lugar de usar el electromagnetismo, aprovechan las leyes de la termodinámica. Un caza como el J-20 puede reducir su firma de radar a solo 0,01 metros cuadrados, pero no puede ocultar el calor de sus motores.
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