Las ondas de choque pueden romper cristales a medio kilómetro por resonancia estructural
Las explosiones en Estambul durante los años 90 demostraron cómo las ondas de choque se acoplan a la frecuencia de los edificios. Este fenómeno rompió cristales a más de 500 metros de distancia.
Una explosión de 180 decibelios genera una onda esférica que pierde intensidad al alejarse. Aunque su potencia disminuye, la resonancia estructural puede amplificar su capacidad destructiva. Durante los atentados de Estambul en los años 90, las ondas de choque se acoplaron a la frecuencia natural de los edificios. Esta vibración de 100 hercios hizo que los cristales estallaran a 500 metros de distancia.
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