El bazo actúa como un centro de control de calidad biológico al destruir células sanguíneas viejas
El bazo sirve como un centro de control de calidad de alta velocidad, probando físicamente la flexibilidad de cada glóbulo rojo antes de permitirle seguir circulando.
Cada día, el bazo filtra unos 30 metros de sangre. Obliga a los glóbulos rojos a pasar por rendijas microscópicas de apenas 0,5 a 1 micra de ancho. Las células sanas y flexibles pasan sin problemas. Las viejas o rígidas quedan atrapadas y son destruidas por macrófagos especializados.
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