La luz debe atravesar capas de neuronas antes de llegar a los fotorreceptores de sus ojos
La retina humana está construida 'al revés', obligando a la luz a viajar por varias capas de neuronas y vasos sanguíneos antes de alcanzar los fotorreceptores.
En una curiosidad evolutiva, la luz debe penetrar 100 micras de tejido neural antes de tocar los conos y bastones. Para evitar distorsiones, el ojo usa células gliales de Müller. Estas actúan como cables de fibra óptica vivos, guiando los fotones hacia los sensores con una dispersión mínima.
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