Las crías de mono prefieren el contacto físico a la comida cuando buscan seguridad emocional
Los experimentos de Harry Harlow en 1958 revelaron que los macacos rhesus priorizan el 'confort de contacto' sobre el sustento físico. Llegaban a pasar 18 horas al día aferrados a sustitutos de tela en lugar de a los de alambre que proveían leche.
Los macacos rhesus aislados de sus pares demuestran que la seguridad emocional es un impulso más fundamental que el hambre. En su estudio de 1958, el psicólogo Harry Harlow observó una conducta reveladora. Al elegir entre una 'madre' de alambre frío que daba leche y una de tela suave que no ofrecía alimento, las crías elegían abrumadoramente a la segunda.
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