Una bañera de titanio permite a los pilotos sobrevivir a impactos directos de cañones antiaéreos
El A-10 Warthog incluye un escudo de titanio de 545 kilogramos para proteger a los pilotos. Esto convierte la cabina en una fortaleza voladora casi impenetrable.
El A-10 Thunderbolt II se construye alrededor de una estructura de aleación de titanio de 545 kilogramos. Esta coraza de 13.5 milímetros de espesor protege al piloto de cañones antiaéreos de 23 milímetros. Estos proyectiles viajan a velocidades de 1,100 metros por segundo.
Hay más sobre esta historia — abre la app para seguir leyendo.